A MI TRISTEZA

Tristeza, a veces creo que te has ido, que no estás ni en mis latidos ni en mis pensamientos, pero de pronto apareces como una alucinación, como un muerto viviente, al acecho, esperando por mí.

Juro que hay días tan calmos, que los disfruto sin pensarte, y me digo a mí misma que lo estoy haciendo bien, que soy mi propia curandera, pero también están los días en los que te dejo abrazarme y tumbarme a la cama para que me susurres aquello que me hace temblar de miedo. 

Tu voz resuena en mi cabeza de manera tan posesiva, que no me queda más remedio que aceptarte, has vuelto, y no puedo esconderme, no esta vez.

Carta de amor correspondido

A veces me parece que no soy yo cuando llegas, pero en el fondo sé que sí, que soy la misma, pero distante, retraída, apenada. Me haces sentir que soy otra persona, haces que parezca otra persona, e intento luchar la mayoría del tiempo, pero estoy cansada.

Cuando llegas, remueves, despedazas, tiras, así que por hoy me rindo, no voy a defenderme, me entrego, te dejaré ser, voy a darte permiso de hacer lo que te plazca. Tócame, abrázame, rómpeme, túmbame,  hazlo todo, un día perdido, un día contigo y en ti, no acabará mi vida, lo sé. O eso espero.

Mañana tal vez no tengas oportunidad, entonces hazlo hoy, hazlo hoy tristeza.

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Acerca de Jarhat Pacheco

Joven escritora colombiana.

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