AMANDA LOVELACE: POESÍA REBELDE Y COMBATIVA

Amanda Lovelace me dio muchas respuestas, y cuando no me las dio, me abrazó y me dijo que me entendía.

Cuando una mujer se siente en absoluto abandono y decaimiento, cuando el dolor es insoportable, y la culpa de ser y de existir ahoga, puede llegar a preguntarse si realmente es necesaria una vida así. A veces somos extrañas en nuestras propias pieles, a veces somos más disfraces que mujeres reales porque nos sentimos presionadas a ser otras personas solo para ser aceptadas.

Te daría las gracias, pero ambos sabemos que no las mereces.

Muchas veces me he preguntado el por qué es tan difícil encajar en un mundo que también está hecho para nosotras: no entiendo por qué les cuesta aceptarnos tal cual somos, por qué tenemos que adaptarnos, por qué existir se convierte en una eterna e insufrible jornada maratónica. Si uno lo piensa, el amor, el sexo, la fiesta, el trabajo, el hogar, la risa, el llanto, la rabia, la tristeza, etc., son experiencias completamente condicionadas si una mujer es quien las vive. Incluso escribir poesía en femenino es una batalla de tiempo completo, porque increíblemente, a muchos hombres les parece injusto que una mujer escriba poesía utilizando el género femenino.

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Se preguntarán la razón de hacer una introducción así, si solo voy a dar mi opinión sobre dos libros, y la respuesta es muy sencilla, y es porque Amanda Lovelace me dio muchas respuestas, y cuando no me las dio, me abrazó y me dijo que me entendía, que ella también se sentía así y que tampoco comprendía muchas cosas de este mundo.

La poesía de Amanda Lovelace es rebelde, combativa, incluso atrevida, y me encanta por ello. Ella alza sus libros que son sus armas para pelear la guerra que ha sido su vida, y con ello, también nos dio armas a nosotras, sus lectoras, para que nos animemos a pelear y a no rendirnos tan fácilmente. Abrirse en canal para que los demás escudriñen dentro de uno, requiere un valor infinito, así como también se requiere mucho valor el poder entender el coraje de quien se deja ver por dentro.

No hay nada romántico en el abuso.

«Aquí la princesa se salva sola» y «Aquí la bruja no se quema» son dos armas que no lanzan fuego, sino palabras y abrazos. Estos dos libros son fuerza en medio de la debilidad, son compañía en medio de la destierro, y para mí fue imposible no conectar con la autora, con su pluma, con su vida, y con su poderío, porque escribir sobre uno mismo es difícil, pero animarse a que otros nos lean, lo es incluso más.

«Aquí la princesa se salva sola» y «Aquí la bruja no se quema» son dos libros escritos por una mujer que se sintió sola, derrotada, ajena a su cuerpo, abrumada, decepcionada, entre otras tantas cosas más, pero esa misma mujer nos enseña algo valiosísimo, y es que no estamos solas, que no importa el qué o el por qué, debemos luchar por nuestra vida, por nuestra libertad emocional y sentimental, por nuestra libertad en todo ámbito.

Acerca de Jarhat Pacheco

Joven escritora colombiana.

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