CARTA A MI YO DEL PRESENTE

Mucho se habla del pasado o del futuro. Se habla de las veces que tanto sufrimos o de cómo los días ya no son lo mismo de antes. Hablamos de lo que queremos, de lo que esperamos, de lo que se avecina, a tal punto que nos obsesionamos en alcanzar la felicidad sin medir las consecuencias, sin medir los sacrificios.

He sacrificado demasiado en el pasado para obtener un feliz futuro, y por andar en esa búsqueda tenaz, me olvidé de disfrutar el proceso. A veces no se trata de llegar a la meta, sino de lo que hacemos antes de llegar a ella. Por esa razón hoy no quiero hablar de lo que sufrí ni de cómo fui feliz, y tampoco quiero hablar de lo que probablemente vaya a vivir y a sentir el día de mañana. Necesito darle un descanso a mis pulsaciones, necesito distender mi ansiedad, necesito vivir mi vida por hoy y no por mañana. Necesito hablar de hoy, de la mujer que ahora mismo veo en el espejo.

¿Pasado o futuro?

Estoy convencida de que no hay felicidad más oportuna que aquella que llega en el momento menos esperado. Por esperar me vi obligada a crear un muro que no ha sido nada fácil de romper. La espera nos rodea de un muro de ansiedad, de miedo, de inestabilidad, de obligación, de necesidad, de inseguridad, de frustración, y yo ya no quiero vivir mi vida encerrada dentro de mis propios espectros.

Decidí escribirme una carta, a mi Yo del presente, a la mujer que ahora mismo soy porque merezco recordarme que lo estoy haciendo bien: que está bien si lo hago bien y que está bien si lo hago mal. No pasa nada si algo me sale de las entrañas y lo hago pese a que parezca que no es lo correcto. Lo hago porque me nace hacerlo, y hay nacimientos inevitables, por ejemplo aquellos que vienen de tus sueños más anhelados.  

Lo haces bien, mujer. Aprende a disfrutar cada proceso, doloroso o no, disfruta, y cuando hablo de disfrutar no hablo de ser feliz con cada cosa que vivas, sino de vivir al máximo; si te duele, deja que te duela, si te hace feliz, deja que te haga feliz. Eso es disfrutar. Permitirte sentir lo que te enciende por dentro, y no intentar apagarlo. Te enoja, grita. Te emociona, grita. Pero no te reserves, no te escondas, no te apagues.

Mujer, no sacrifiques la emoción y la aventura del presente por guardarle luto a lo que ya no está, y mucho menos, por hacer lo supuestamente correcto para proteger tu futuro. Hazlo hoy, vive hoy. Quizás para mañana ya no haya un mañana.  

Acerca de Jarhat Pacheco

Joven escritora colombiana.

2 comentarios

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