CUANDO CREÍ QUE ESTABA ENAMORADA

¿ENAMORADA?

Hace varios años me creí enamorada de un tipo, que viéndolo en retrospectiva, se aprovechó de mi ingenuidad y de mi inexperiencia en el área amorosa. Digo que me creí enamorada porque después de tantos años puedo discernir y ser capaz de aceptar que aquello no era amor, era capricho y necesidad de sentirme necesitada. Obviamente la pasé muy mal, y ahora sé que solo jugaron con mi mente y mis emociones. En aquel entonces estaba empecinada en sacar adelante la supuesta relación, me sentía con la obligación de luchar por ese amor porque por amor se lucha, ¿verdad? Vaya, sí que es una tontería eso de hacerse daño a uno mismo para satisfacer a otro.

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Cuando nos conocimos, fue especialmente insistente en tener algo conmigo. Yo no quería, no me gustaba, pero de alguna forma logró envolverme y hacerme creer que él era quien yo necesitaba en mi vida. Me envió flores a mi casa, me cantaba, me escribía, me llamaba, me decía todo aquello que ningún hombre me había dicho, y de alguna manera entendí que sí lo necesitaba, pero irónicamente, cuando accedí a la relación, él cambió. El hombre atento, dispuesto a verme, a escucharme, o a escribirme, ya no estaba. Entonces comenzó el juego macabro de hacerme necesitarlo, de hacerme buscarlo, de hacerme entregarle todo a cambio de migajas de tiempo, de sobras de su atención.

Entonces comenzó el juego macabro de hacerme necesitarlo

Recuerdo que fueron meses eternos de un ir y venir, de buscarlo, de que me echara, de que él me buscara, de que yo lo echara, y así siempre. El grado de toxicidad llegó a niveles absurdos. También recuerdo esa forma ruin que tenía él de manipular cada situación para ponerme a mí en el peor lugar, para hacerme sentir culpable, para que yo no dudara por ningún momento de que si no iban a las cosas bien, era por mí. Claramente yo asumía la culpa. Sentía que si no me escribía o no me hablaba, me pesaba el aire, y no podía evitar buscarlo, así que volvía a él, una y otra vez.

¿Cómo hice para salir de esa peligrosa relación? La verdad es que no estoy segura. Supongo que uno no es tonto para siempre, y que aunque duela horrores, uno comienza a abrir los ojos a y ver las verdades que antes no quería ver. La verdad pesa, es cierto, pero no es tan aplastante como vivir en la mentira. Hoy día puedo verme a mí misma con honestidad, y ver aquella relación sin disfraces, sino tal cual fue. Dicen que el tiempo es un cliché, y si lo es, o no, no lo sé, pero sí sé que el tiempo es un aliado, un compañero de lucha, un camarada. El tiempo te enseña, te abraza, te cura, aunque nos parezca mentira muchas veces.

Acerca de Jarhat Pacheco

Joven escritora colombiana.

Un comentario

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