¿EN REALIDAD TE AMABA? ¿O TAL VEZ SOLO QUISE CREER QUE LO HACÍA?

Está lloviendo. Y no hablo de una metáfora reutilizada desde hace decenas de años. Realmente está lloviendo. Puedo ver a través de mi habitación cómo las gotas, tan decididas ellas, chocan contra el piso del corredor de la casa. Es curioso, sabes, que justo ahora cuando quizás ya no te preguntes por mí, me decida a escribirte.

La inconclusión se apoderó de nuestras vidas. Lo sabemos los dos. Quizás un poco más de lo que hubiésemos esperado. Creo que nos debemos preguntas con sus respuestas.

Me embeleso al ver las gotas de agua cayendo tan ajenas a mis preguntas. Las observo y me pregunto qué sentiste cuando repetidamente te pedí que me explicaras por qué debíamos alejarnos. ¿Sentiste tristeza, o remordimiento, o lástima? Nunca explicaste tus razones, y aunque en aquellos días no lo entendí, hoy sí. Querías alejarte pero no sabías por qué, así que seguiste tus instintos muy a pesar de mí.

Lee Te amo, y no es metáfora

El cielo está nublado, pero tampoco es una metáfora. Me levanto de mi cama y preparo una taza de café. Café negro y dulce, como bien sabes que me gusta. Mientras bebo pequeños sorbos del líquido caliente, pienso en nuestras circunstancias. Tú y una gran ciudad, yo y un pequeño pueblo. Eso, entre otros temas existenciales.




Sé que el tiempo ha dejado rastro entre los dos. Por ejemplo a mí me dejó un rastro de claridad. Antes creí que tu rostro era divino, pero ahora sé que solo es uno como cualquier otro. Imaginaba que tus brazos soportaban mi vida, pero te fuiste y mi vida logró mantenerse de pie. Si se trataba de elegir, eras tú primero, y hoy ya veo las opciones tranquilamente.

Lo que intento decir, o mejor, lo que intento entender, es si sentir que te necesitaba tanto, era porque te amaba y no porque estaba encaprichada con la idea de que eras mi persona ideal.

¿En realidad te amaba? ¿O tal vez solo quise creer que lo hacía? Dímelo tú. ¿Te amé? ¿Me amaste?  ¿Podré un día esclarecer mis ideas? Porque hoy, cuando el cielo está tan nublado y estoy tranquila, tan en orden conmigo misma, te siento tan lejano, que no concilio entender si te olvidé por fin o si en realidad no era amor lo que profesé por ti.

Acerca de Jarhat Pacheco

Joven escritora colombiana.

Un comentario

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