«LA FLOR PÚRPURA», Chimamanda Ngozi Adichie: opinión

SINOPSIS

La joven Kambili, de quince años, y su hermano mayor Jaja llevan una vida privilegiada en la ciudad de Enugu. Viven en una hermosa casa y frecuentan un elitista colegio religioso, pero su vida familiar dista mucho de ser armoniosa. Su padre, un poderoso y respetado hombre de negocios, es un fanático católico que alienta expectativas de cariño imposibles de cumplir. Cuando los jóvenes visitan durante unos días a la cariñosa y atrevida tía Ifeoma en su humilde apartamento, descubren un mundo totalmente nuevo: el rico olor a curry que inunda el lugar, las continuas risas de sus primos, las flores exuberantes, la calidez, el respeto a las ideas, la libertad, el amor y la ausencia de castigos. Al regresar a su hogar, transformados por la libertad conquistada, la tensión familiar crece de forma alarmante.

En La flor púrpura oímos la voz de una juventud que rechaza las prohibiciones que se ciernen sobre su vida y que ahogan a su pueblo. Un relato tierno, sereno y conmovedor sobre los lazos familiares, la pasión de la adolescencia y la represión, y que trasciende el paisaje de una Nigeria convulsa para cobrar un cariz universal.



MI OPINIÓN

Este tipo de historias que son escritas sin la intención de ser ligeras o fáciles de digerir, me encantan.  Amo leer novelas que hablan desde la realidad, exponiendo (aunque se trate de una historia ficticia) la vida real tal cual como sucede. Y tratándose de Chimamanda, encontramos honestidad en medio de contextos horribles.

«La flor púrpura» es el tercer libro que leo de la autora, y seguiré leyéndola porque sus libros son un revelación para mí como mujer. El primer libro que leí de ella fue «Americanah» que nos habla de mujeres negras africanas en Estados Unidos que no son igual a mujeres negras nacidas en Estados Unidos. También leí «Todos deberíamos ser feministas» que es un pequeño libro que a manera de carta nos habla de por qué, hombres y mujeres, deberíamos ser feministas. Y el tercero fue del que hoy vengo a hablarles, «La flor púrpura».

Lea Opinión Americanah

«La flor púrpura» nos cuenta del maltrato al que son sometidos tres integrantes de una familia. Madre e hijos son maltratados y humillados en nombre del amor de Dios y del amor de padre. Desde hace mucho tiempo he venido cuestionándome sobre este tipo de maltrato. Normalmente vemos que se habla de la violencia de género que imparte un hombre hacia a su pareja o hacía desconocidas. Pero ¿y la de sus hijas? Me pregunto cuántos casos de violencia de género de un padre hacia su hija se han denunciado en la vida real. Porque existe un hecho muy claro, y es que si a las parejas de estos maltratadores les cuesta denunciar, ahora imagen lo difícil, o incluso lo imposible que debe ser para una hija denunciar a su propio padre.

La narración va por cuenta de Kambili, de quince años. Ella tiene un hermano mayor apodado Jaja y ambos viven bajo el yugo de su padre. Ante los ojos de los demás, él es un hombre de negocios, bondadoso, centrado en cumplir los mandatos de Dios, y quien vive con una familia feliz. Solo lo de tener una familia feliz no es cierto. Sus hijos y esposa deben cumplir estrictos horarios que él mismo impone. Y ante la menor equivocación o imperfección, son sometidos a severos y crueles castigos.




Lea Todos deberíamos ser feministas

La historia te golpea el corazón. Hay una escena particularmente muy cruel y desalmada. Y la forma en la que Kambili la narra, me hizo llorar de rabia, de impotencia, incluso sentí que su dolor físico era el mío. Para mí era muy triste saber que Kamibili quería hablar, contar su verdad, pero no lo hacía por miedo a las consecuencias atroces. Yo quería meterme en su mente. Decirle que estaba bien hablar, denunciar, buscar ayuda.

También era muy frustrante ver cómo su mamá dejaba pasar tantas cosas. Permitía que tanto ella como sus hijos fuesen maltratados. Luego entendí que una mujer víctima de violencia pierde su voluntad y hasta se culpabiliza. Ella poco a poco fue dándose cuenta de que ninguno de los tres se mereció esa vida, y toma una decisión.

La historia me gustó, eso no lo puedo negar. Pero hubo algunos detalles que no me permitieron sentir que era perfecta, o al menos que se acercara. Es una buena obra. Narrada con verdad, pero siento que falló el ritmo. Es todo lo negativo que puedo decir. Me hubiese gustado un poco más de acciones concretas y no tanta cotidianidad. En conclusión, me atrevo a afirmar que «La flor púrpura» es una novela que nos retrata la horrible cara familiar en un ámbito socialmente machista, en medio de políticas injustas y de decisiones que marcan la vida de las personas de formas impensadas.

Sígueme en Instagram

Acerca de Jarhat Pacheco

Joven escritora colombiana.

No olvides comentar...

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.