NO ME DA MIEDO LA SOLTERÍA

La soltería

Hace unos días estábamos reunidas unas tías y unas primas conversando sobre muchas cosas. Entre tantos temas de los que hablamos, se me quedó grabado uno: las mujeres que permanecen solteras por diversas razones personales y/o externas, y de cómo, para la sociedad, una mujer soltera es sinónimo de triste y vacía soledad.

Yo, de broma, siempre le digo a una tía que por su culpa todavía estoy soltera porque me he ceñido al pie de la letra a todos sus consejos sobre la búsqueda del “hombre ideal”. Aunque sí es cierto que le he hecho mucho caso a sus consejos, y que me han servido un montón, también es cierto que a lo largo de mi corta experiencia amorosa, he aprendido lo suficiente para saber que una pareja no te garantiza la felicidad, y que, además, en una relación también puedes ser más infeliz que estando soltera.

Las prioridades de no una mujer no tienen que ser las mismas.

Dicen que después de cierta edad, después de haber educado hijos (en el caso de haberlos tenido) y de que ellos formalicen sus propios hogares, es cuando una mujer siente el verdadero peso de la soledad. O que en el caso de una mujer que nunca tuvo hijos y nunca hizo un hogar, se va a sentir devastada por no haber aprovechado el tiempo. Honestamente, no lo sé, no sé qué tan cierto pueda ser esa teoría, o mejor, no sé para cuántas mujeres aplica la teoría. En mi caso, yo me he sentido sola desde que estoy muy pequeña, y a veces la sensación de abandono me ahoga, pero no tiene nada que ver con la vida amorosa, e incluso me siento mejor disfrutando mi soledad que en compañía de personas que no logran entenderme, o que viven en un mundo ajeno al mío.

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Entonces, me pregunto, si realmente es necesario una pareja, un hombre al lado de una mujer para que se sienta conectada al mundo, siendo parte de algo o de alguien. ¿Es realmente necesario una pareja para no sentirnos solas? ¿Y qué pasa si por el afán de, primero, encajar socialmente, y segundo, de no padecer soledad, nos lanzamos a un río lleno de pirañas y no a un lago placido y tibio? A mí no me da miedo la soledad, y tampoco me da miedo la soltería. Ya he experimentado soledad de diversas formas, y si me dan a escoger, escojo siempre “la soledad de una mujer que se quedó soltera”.

Cualquier decisión que tomemos, está bien.

Las prioridades de no una mujer no tienen que ser las mismas. Ya no estamos en aquellas épocas en las que no teníamos más opción que “realizarnos como mujer a través de los maridos”. Si una mujer quiere casarse y tener hijos, perfecto; pero quiere casarse y no tener hijos, perfecto; si una mujer quiere tener hijos y no casarse, perfecto; si una mujer quiere trabajar y tener relaciones no formales, perfecto, y así sucesivamente, cualquier decisión que tomemos, está bien.

Entiendo perfectamente que les parezca preocupante llegar a cierta edad estando solteras y sin compañía, pero deberíamos entender que tenemos permitido realizar nuestras vidas y sentirnos satisfechas de cualquier forma y no solo teniendo una vida de pareja.

Posdata: la vida da muchas vueltas, lo sé, pero por lo pronto me hace sentir bien estar enfocada en mí y en mis proyectos. Disfrutemos de la soltería.

Acerca de Jarhat Pacheco

Joven escritora colombiana.

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