NO SABÍA QUE LAS CEJAS DE UNA MUJER ERAN PROPIEDAD PÚBLICA

DECIDÍ DEJAR DE DEPILÁRMELAS


No había pensado que las cejas de una mujer eran propiedad pública hasta que decidí dejar de depilármelas para que me crecieran bien gruesas, a lo Frida.

Cuando cumplí quince años quise depilármelas porque según lo que veía y escuchaba, tenerlas así de gruesas y despeinadas eran anti-todo (anti-estético, anti-higiénico, anti-femenino).

En ese entonces no lo sabía, pero hoy, trece años después, sé que no era necesario masacrarlas como lo hice por tanto tiempo. Bastaba reducir un poco los pelitos (mis cejas son crespas) y lucirían genial.

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Con el tiempo se hizo inadmisible lucir unas cejas velludas, es decir, pelito nuevo que salía, pelito que quitaba. Realmente es un tema obsesivo. Y estoy segura de que yo no soy la única que ha vivido dilemas casi existenciales sobre esto.

Muchas veces tomo un espejo pequeño para explorarlas de manera interrogativa. Por años las he tenido delgaditas, torcidas, más o menos gruesas, incluso viví épocas en las que las amé sintiéndome orgullosa de ellas, pero luego me sentía inconforme con lo que veía.




Con el tiempo se hizo inadmisible lucir unas cejas velludas.

La búsqueda de las cejas perfectas puede carcomerte si no sabes controlarlo. Es algo así como quien busca el abdomen perfecto, viéndose mil veces frente a un espejo para reflexionar sobre lo que le falta para obtener su resultado ideal.

Aprendí a maquillarlas de manera que se vieran naturales, y desde entonces comencé a desear no tener que hacerlo. Comencé a recordar que nunca tuve cejas feas, son herencia de mi mamá. Incluso mis hermanos menores también las heredaron, y son preciosas. Arqueadas, uniformes, pero las mías son crespas y pobladas. Desde hace un año o un poco más, se ven muy bien, incluso sin maquillaje, pero no me sentía conforme con ellas. Quería algo más, algo que e hiciera estar tranquila.

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Así que até cabos. Vi vídeos, experiencias de mujeres que se las habían dejado crecer después de años depilándolas. Podía seguir peinándolas y cortando con tijeras el exceso, pero sin necesidad de pasar cuchilla o utilizar pinza para arrancar pelitos. Viendo esos vídeos deseé tenerlas gruesas naturalmente, y verme como por tantos años he querido, pero que por miedo al “que dirán” no lo intentaba.

Tal vez sea exagerado comparar la transición de una mujer que usaba el cabello liso a su pelo natural (como es mi caso) a la transición de una mujer que ha decidido dejarse crecer por completo sus cejas. Pero para para términos de ojo social, termina siendo un motivo de señalamientos y reproches.


La búsqueda de las cejas perfectas puede carcomerte si no sabes controlarlo.

Las primeras personas en decirte que te depiles, que te ves horrible, son mujeres. Lo que es curioso, porque en alguna época también dije algo así a otras. Los hombres también lo dicen, y no sé por qué es obligación que una mujer vaya con sus cejas “estéticamente perfectas”, ¿pero qué es lo perfecto? Me recuerda a cuando me dañé mis rizos por ir “perfectamente presentada” a mi trabajo.




Como lo dije al inicio de esta entrada, yo no sabía que mis cejas eran de dominio público. No sabía que alguien pudiera pretender entrar a mi cuerpo y hacer de él algo a su antojo. Y mucho menos podía imaginarme que alguien pudiera minimizar o desechar los tantos pasos que te llevaron a tomar una decisión sobre TU CUERPO.

Con mi decisión de dejar de depilarme las cejas, aprendí que muchos creen que eres un inquilino y no dueño de tu cuerpo. Ellos sí pueden decir qué vale o que no vale, pero tú jamás. Tal vez me excedí un poco al escribir esta entrada, pero para mí era importante desahogarme, y decir abiertamente que mi cuerpo es mi cuerpo, tu cuerpo es tu cuerpo. Punto. Eso debe ser suficiente razón para que hagas con él lo que te guste.

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¿Creen ustedes que haber masacrado mis cejas durante trece años fue producto de la presión social o simplemente yo no pude interpretar lo que verdaderamente quería para mí?

Poco a poco mi mente se va esclareciendo. Las decisiones que voy tomando sobre mi vida y lo que conlleva mi vida, están haciendo un cambio positivo, lo sé. Y me parece bonito, agradable, y muy oportuno, hacerlos parte de algunos de esos cambios.

Acerca de Jarhat Pacheco

Joven escritora colombiana.

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