YA NO ACELERAS NI DESTROZAS NADA EN MÍ

¿Destrozas?

Desde hace días he estado pensando que hay dolores que son como huellas en la arena, que desaparecen aunque nos parezca imposible. Decirlo desde la tranquilidad de saberme bien, en paz, me hace sentir orgullosa de haber sobrevivido a mí misma. La piedra con la que más tropecé, no fueron otras personas, fui yo misma. Después del daño, siempre viene la reparación, pero no se puede reparar lo que uno no intenta reparar.

Amor fallido

Me permití aceptar que era un cuerpo con el alma herida. Reconocerme como un corazón despedazado me permitió ver cosas en mí que estando “bien” jamás había visto. Tuve la oportunidad de tratarme con absoluto cuidado, de arrullarme y quererme de manera especial.

Desde hace días respiro con la certeza de que todo este aire es mío, y que de ningún modo viene infectado por angustias del pasado. Me he descubierto sonriendo al recordar cómo me veía antes, desesperada y angustiada. Es curioso saber que me creí morir, y que no lo hice: me encantaría decirle a la mujer del pasado, que tranquila, que todo va a estar bien. Pero supongo que las cosas son como son, y yo debía vivirme así.

Que me dolieras era algo tan misterioso, que ahora que solo eres recuerdo, no veo magia ni misterio en ti. Ya no veo la magia que creí que éramos. Ya no sé por qué te dejé ser tanto dolor en mí.

Se acabó. Se acabó como se acaban las guerras, en medio de la devastación pero con la esperanza puesta en un futuro en paz. Ahora estoy bien, lo prometo. Te recuerdo con la confianza y la tranquilidad de saber que ya no aceleras ni destrozas nada en mí.

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Acerca de Jarhat Pacheco

Joven escritora colombiana.

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